¡Hola a todos!

No, no nos hemos vuelto locos ni hemos cambiado la temática del blog ni somos cocineros ni pretendemos serlo, pero ahora que se acerca el tiempo “menos bueno” (según se mire claro, porque a mí personalmente me encanta la lluvia y el frío je) pues me apetecía compartir con vosotros esta receta tan sencilla y que va un poco en la línea y filosofía que intentamos seguir siempre: aprovechar, reciclar y hacer más con poco 🙂

Hoy os traigo la sencilla y humilde receta de la mermelada casera, pero casera y a mano de las de siempre sin robots de cocina (ay! quien tuviese uno, pero no es nuestro caso ni creo que lo sea) de la que hay que estar al pendiente e ir probando y removiendo…

Os voy a dar los ingredientes básicos y os digo que las cantidades se pueden reducir o ampliar siempre en la misma proporción o bien al gusto claro está.

*1 kg de la fruta que queráis (1kg entero de lo mismo o de varias frutas combinadas) o bien otra cosa tipo calabaza etc…

*500g de azúcar

*El zumo de 1limón (yo siempre pongo menos de esto)

*Maizena o 1 manzana para espesar si veis que queda líquida

Los pasos a seguir son muy sencillos:

1. Lavar y pelar la fruta. Trocearla y ponerla en un recipiente para macerar.

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2. Macerar la fruta troceada en un recipiente con todo el azúcar y el zumo de limón durante al menos 2 horas (recomendable entre 2 y 4 horas).

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Como veis en la foto yo uso la misma olla en la que voy a cocinar la mermelada para macerar la fruta, lo tapo con un film plástico muy tirante para dejar pasar la menos cantidad de aire posible y evitar que se oxide la fruta (aunque le haya puesto el zumo de limón) y lo que hago es remover de vez en cuando para que el azucar llegue a todos los trozos de fruta.

¿Cómo sabremos cuando está la fruta macerada? Pues “a ojo” como dice mi señora madre, yo siempre pienso que la fruta está para cocinar cuando el azúcar que al principio era grano se ha convertido en una especie de almíbar incluso puede haber tomado el color de la fruta con la que trabajemos y por supuesto los trozos de fruta tienen una textura más blanda que cuando los puse en la olla.

3. El siguiente paso es llevar al fuego lento la fruta y remover de vez en cuando para que se siga ablandando la fruta. Personalmente a mi me gusta dejar la fruta muy blanda hasta el punto casi de que se haga puré si aprietas un trozo con el cucharón con el que remueves… El punto es a gusto de cada uno…

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4. Una vez tenemos la fruta blandita, lo mezclamos con la batidora.

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Yo la meto en la olla con mucho cuidado para que a la vez que se bate se siga calentando. También hay quien bate todo antes y luego pone el “puré” a calentar pero a mi me gusta más la consistencia que se queda batiendo una vez caliente porque es una mermelada más fina… De nuevo os digo que el punto es personal je.

5. Y ahora viene la parte más difícil: darle la consistencia de mermelada y que no sea un puré de frutas ni un batido- licuado de frutas caliente. ¿Cómo lo conseguimos? Pues con mucha paciencia y muchas pruebas, si hacéis los pasos como os los he indicado, no suele tardar mucho en espesar lo suficiente pues al macerar la fruta bastante y dejarla también bastante blanda la mezcla batida suele estar a “un calentón” de coger el punto.

El truco de la cucharada extendida en el plato funciona muy bien, pero hay que tener la paciencia suficiente como para darle los segundos necesarios para que enfríe bien porque tened en cuenta que mientras lo tengamos al fuego la mezcla tiene a ser líquida y espesa cuando enfría.

Este truco es tan simple como coger con una cucharadita de café un poquito de nuestra mermelada de la olla, extenderla en un platito y darle unos segundos para que se enfríe; si inclinamos el plato y no se derrama quiere decir que está lo suficientemente espesa y que podemos apagar el fuego y retirarla.

6. Si necesitamos espesar nuestra mermelada (algunas frutas son más líquidas) bastará con añadir un poco de maicena y mezclar de nuevo con la batidora hasta que consigamos la consistencia adecuada.

Otra opción es que si desde que partís la fruta veis que es muy líquida, podeis añadir una manzana troceada porque la pectina de la manzana espesará la mezcla sin necesidad de poner maizena.

7. Una vez apaguéis el fuego, debéis echar la mermelada en los recilientes bastante rápido pues de lo contrario se espesará en la olla.

Yo me ayudo siempre de un embudo y por favor tened mucho cuidado de no coger los botes con las manos salvo lo imprescindible porque ¡¡¡queman!!!

8- ESTERILIZAR LOS TARROS es muy fácil pero imprescindible para que nuestra mermelada se conserve:  hervir los botes y tapas en agua a fuego medio durante al menos 15 minutos, sacarlos y secarlos muy bien para que no quede humedad porque podría estropearse la mermelada.

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9. HACER EL VACÍO (el pop que se oye cuando abrimos un tarro por primera vez): Cuando hayáis llenado vuestros recipientes (no los llenéis hasta el borde, dejad un poco de espacio), con cuidado de no quemaros se ponen las tapas, se cierran bien y se deben dejar reposando 24 horas del revés es decir, bocabajo para que se haga el vacío y se conserve bien la mermelada (es curioso, si sois de reutilizar los botes como yo que cuando haces el vacío bien y luego abres el bote de nuevo suena el típico “pop” de bote recién abierto)

Mermelada de higo Mermelada de mango y manzana Mermelada de uvas

Espero que os animéis y nos contéis. Aunque no tengo fotos de todas, desde que vivimos juntos hemos hecho de ciruela, de higo (en esta usé la mitad exacta de todos los ingredientes), de mango y manzana, y de uvas (a esta le puse un poquito de maizena porque era muy liquida y no tenía manzana). Y como el Sr. Cheito es un golosón y yo le voy a la saga… Seguro que caerán más jejeje

Como siempre, os agradecemos los likes, compartir y nos encantan los comentarios!!

Saludos del equipo Cheicositas!!

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