¿Os ha pasado alguna vez apuntaros a un sorteo y olvidaros que lo habíais hecho? Pues a mi me pasó.

Hace meses me apunté a un sorteo (sí, lo confieso, soy muy aficionada a apuntarme a todo lo que se me cruza en el camino) para probar la licuadora Kenwood Pure Juice… y tal como me apunté se me olvidó que lo había hecho… Lo olvidé hasta que recibí un email diciendo que había ganado el sorteo 😀 😀

Tras el shock inicial y hacer unas comprobaciones (no me gusta dar mis datos a cualquiera que me envíe un email diciendo que he ganado tal o cual) y sólo con la mitad de esperanza de recibirla en casa (soy de esa naturaleza, no me fío de las cosas ni canto victoria hasta que realmente las tengo entre manos) mandé los datos que me pedían y se me había vuelto a olvidar hasta que me llamó el mensajero y me dijo que estaba en la puerta… Y llegó!!!

Y como niña con zapatos nuevos, a la menor oportunidad que tuve (esto es: llegó el miércoles y el sábado de la misma semana) me dispuse a probarla.

Kenwood pure juice (y ojo, que el post ni está patrocinado, ni me llevo nada ni nada, simplemente os hablo de un regalo que me ha tocado en un sorteo) es una licuadora que usa la tecnología Slow Juice para conseguir un zumo bastante sano y sin apenas pulpa. Tiene una salida para el zumo con la jarra que viene en la caja y tiene otra salida donde cae la pulpa, separándola del zumo para los más tiquismiquis. Además permite hacer gran cantidad de zumo a la vez y es súper silenciosa. Se desmonta facilísima y se puede limpiar muy cómodamente, además de que tiene una función de enjuagado.

Y ahora os enseño cómo aprovechamos al máximo la primera vez que probamos nuestra licuadora:

RECETAS:

— Servidora se hizo un zumo de tomate y zanahoria bien rico para lo cual sólo tuve que lavar, pelar y partir la fruta en trozos que cogiesen por el tubo y ala, a licuar. Añadí hielo, una pizca de sal y pimienta y vaya ricura!!

— Sr. Cheíto se marcó un zumo que terminó convirtiendo en cocktail, aprovechando la coyuntura de que era sábado y tal… Manzana, plátano y nectarina a los que añadió Licor 3, azúcar y hielo… dulce y muy tropical!!

Y los que nos seguís en Instagram veríais que nuestro plan completo fue éste

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¿Creéis que se terminó la cosa aquí? NOOOO. No seríamos nosotros si de una licuadora que te permite separar la pulpa no sacásemos una o varias recetas de aprovechamiento y tal como veía la pulpa caer en el recipiente que trae la licuadora se me vinieron a la mente sendas ideas para aprovecharla. Os las cuento:

— Con la pulpa del zumo de tomate y zanahoria de servidora me marqué una mermelada que quitó el sentío. Sólo tuve que macerar la pulpa en azúcar varias horas y ponerla a cocer en una olla hasta que tuvo la consistencia deseada. (Si recordáis, en este post os hablaba de cómo hacer mermelada casera). Al ser pulpa directamente no la pasé por la batidora. La guardé en un bote esterilizado y… duró un asalto, como solemos decir por aquí.

IMG_20170723_161633.jpg Perdonad la foto, pero es la única que me dio tiempo a hacer antes de que devorásemos la mermelada.

— Y con la pulpa del zumo tropical del Sr. Cheíto hice EL BIZCOCHO. ¿Por qué ese nombre? Pues porque de los 10 años o más que llevo haciendo postres, éste es el mejor bizcocho de mi vida. Y como las mejores cosas de la vida, vino casi sin planear jeje. La receta no puede ser más sencilla: adapté la típica receta del bizcocho de yogur de toda la vida: 1 yogur griego, 1 medida de aceite, 2 medidas de azúcar y 3 de harina, 3 huevos, 1 sobre de levadura y añadí la pulpa tropical. Añadir siguiendo la receta que os he mencionado anteriormente, enharinar y enmantequillar el molde, poner la mezcla y al horno 180º durante 40 minutos o cuando comprobéis pinchando el bizcocho que el cuchillo sale limpio. Al bizcocho le añadí una cobertura de coco que había comprado y nunca me atrevía a usar (ojito con esto que tendréis que perdonarme lo mal puesta que está, pero es que no tengo ni un poquito de práctica) y el magnífico resultado lo tenéis aquí.

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