Por fin volvemos con una de manualidades y de trabajitos del Sr. Cheíto.

Los que nos seguís por Instagram  ya visteis hace tiempo el antes en una galería que os dejamos.

Básicamente era el típico mueble de los años 70 que hemos tenido o visto todos en casa de nuestros padres, abuelos etc…

Teníamos que hacer mudanza de la grande; trasladar todos los muebles de nuestro nidito de amor a este nuevo hogar ya que nosotros somos de otra ciudad y estábamos de alquiler aquí, hasta que decidimos dar el paso y tener nuestro propio hogar (o intentarlo, siempre que los astros se sigan alineando, claro).

Evidentemente, en el que ya podemos llamar “el piso antiguo”  teníamos un mueble para el salón, pero era más pequeño y con menos capacidad que éste así que se nos ocurrió que ¿por qué no intentar apañar este? Si funcionaba sería la bomba, ya que somos muy de necesitar espacio de almacenamiento…

Y allí que nos pusimos manos a la obra, algún arreglo lo habéis visto ya en las fotos anteriores:

  • Quitamos la cornisa superior y las de los módulos superiores del mueble, el módulo central, todos los tiradores y también retiramos todos los embellecedores (ésto fue idea mía porque me parecía que le daba un aire demasiado recargado y yo soy más de líneas rectas y lo más liso posible para los muebles) y los “palillos” (no sé cómo se llama esta pieza, la verdad) de las cristaleras.

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  • Cambiamos de lado lo que nosotros llamamos “el mueble-bar” (la puerta abatible hacia delante). Lo pasamos al lado izquierdo para poner en el hueco que quedaba la TV. Hacer esto le llevó al Sr. Cheito sus buenas horas, quitar bisagras y adecuar la otra zona para volver a poner las bisagras y los cierres etc…
  • Lo siguiente fue lijar todo el mueble porque le íbamos a cambiar el color. Nos gustaba la capacidad de almacenaje que nos ofrecía pero un mueble tan grande como éste en un color tan oscuro… era quitarle espacio visualmente hablando al salón. Una vez decidido que le cambiaríamos el color nos decidimos por el blanco.
  • Siguiente paso: imprimación. Tras el lijado, le quitamos bien el polvo y preparamos la superficie para darle una capa de imprimación a todo el mueble.
  • Después de la imprimación, vino la pintura en sí. Color blanco.
  • Una vez que vimos el mueble completamente blanco, se nos ocurrió darle un toque de color para que no fuese tan monótono, pero no queríamos nada estridente. Nos decidimos por dar un toque en color crema a los únicos embellecedores que habíamos dejado y al fondo del hueco de la TV.
  • Y por último los tiradores. Nos decidimos por unos tiradores sencillos, en negro de Ikea. Los quise negros para hacer el contraste con el blanco del mueble y también porque nuestro chaise-longue tiene unas piezas en negro y así están combinados.

Os dejo aquí los resultados 🙂