Continúo con el post que comencé el lunes:

 

No había manera, ni el último recurso que era el que queríamos evitar “déjala llorar” Lloramos juntas muchas tardes, también lo confieso. Y el padre aguantando el chaparrón… Llegó a la conclusión de que esto ya se había convertido en un tira y afloja en el que ella estaba ganando porque es muy difícil verla pasándolo mal y pensar que es tu culpa porque quieres que haga pis en el WC.

La cabezonería de mi hija es de aúpa. Y yo estaba a punto de darme por vencida pero me daba rabia porque sentía que el momento estaba ahí a la vuelta de la esquina.

Después de escuchar a todo el mundo y no funcionar nada y escuchar al padre no me sentía capaz de llevar a cabo lo que no quería hacer, pero que veía que era la salida que ella necesitaba… Cada uno conoce a sus hijos. Mi hija es cabezona y, como todos, intenta averiguar cuáles son tus límites pero en esta ocasión era un daño para ella porque ya amanecía muchas mañanas con algunas rojeces del pañal cosa que antes prácticamente no le habían salido…

Un jueves, aprovechando que íbamos a pasar el finde en familia con abuelos y primas (así no estábamos solos), decidí que de esa semana no pasaba: ese finde, al menos intentaríamos quitarle el pañal de forma intensiva “llegar de la guarde el viernes y quitar el pañal hasta la hora de dormir. El sábado y domingo durante el día sin pañal, sólo para siesta y dormir “.

Ese mismo jueves en el camino de vuelta de la guardería tuvimos una conversación, iniciada por ella, que me vino de perlas… “Mami, ese es mi cole (pasamos por la puerta de camino todos los días). Cuando vaya al cole llevo braguitas de mayor”… Además de quedarme ojiplática y pensando que esta niña se queda conmigo aproveché la coyuntura para explicarle “¿Pero sabes que llevarás braguitas de mayor, sin pañal? Porque las seños del cole no cambian pañales. Los niños en el cole son mayores y no llevan pañales, los pañales se quedan en la guardería con los bebés”

Al llegar a casa, tuvimos otra conversación “Cariño, los pañales son para bebés y tú ya te estás haciendo mayor. Sabes hablar, sabes comer solita, enciendes la luz, sabes los números y las vocales, sabes cuándo tienes pipí y caca en el pañal… Ya tenemos que dejar de hacerlo en el pañal para hacerlo en tu váter pequeño. Y en el cole ya no llevarás pañal. Además te voy a poner estas braguitas tan bonitas cuando te quite el pañal. No pasa nada si las manchas o si se mancha el suelo o el pantalón porque todo se puede lavar y tenemos más ropa para ponerte. A partir de ahora, cuando el cielo esté encendido (esto para ella significa que es de día) te pones unas braguitas y cuando se apague (de noche) o duermas te pongo un pañal”

Llegó la hora y después de 45 minutos dentro del baño en una lucha consigo misma y conmigo, le salió una mini-mini-caca. ¡¡¡Lo celebramos por todo lo alto!!! Aprovechando su euforia decidí salir a hacer un recado que sabía que iba a ser corto en tiempo y distancia y la motivé a salir sólo con braguitas y llevar su mochila con un pantalón y unas braguitas “por si se escapaba algo”. Al llegar a casa tocaba baño y tenía ganas de pis, así que tocó espectáculo de nuevo, pero ya estábamos decididos a no volver atrás así que aguantamos el chaparrón como pudimos y ella aguantó el pis hasta después de la ducha que le pusimos el pañal porque ya iba a la cama tras la cena.